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jueves, 18 de julio de 2019

Lógica y Necesidad del Plagio*


Ante la lectura de este título adivino diversas actitudes. Gestos atónitos, rasgar de vestiduras, proyectos de venganza apocalíptica. Pero también, en todos los que tengan serenidad para juzgar, una sonrisa comprensiva, una aprobación amistosa, porque ellos saben que "solo aquel que esté libre de pecado puede tirar la primera piedra". Y esta frase tampoco es mía. Es del evangelio.
Da tristeza, pero es verdad. El plagio es necesario. Nuestra época, en líneas generales, no es creacionista. Estamos viviendo todavía del romanticismo, del naturalismo, del existencialismo y del plagismo. Pero como todas las verdades duras y crueles, ha habido que disimularlas. El plagio ha tenido que tomar formas hipócritas y solapadas por culpa de las airadas voces de los propios plagiarios, que le atacan, denuncia y combaten para disimular así mejor sus propios plagios. Solamente yo he tenido la valentía, cuando me he lanzado a plagiar, de hacerlo a cara descubierta, con nobleza, sin disimulos, con la fidelidad del calco. Pero tiene su explicación. Yo he plagiado por convencimiento. La conducta de los grandes escritores me ha producido siempre emulación y estímulo. Pero al admirarlos me hacía siempre la misma pregunta. ¿Por qué Miguel de Ceervantes copió en el Quijote tantas cosas del doctor Huarte de San Juan en su Examen de los ingenios? ¿Por qué Shakespeare calcó su Julio Cesar de Plutarco? Al propio Dante se le han probado antecedentes arábigos en La Divina Comedia. Rabindranath Tagore sé... inspiró en Omar Kayan. Y cuando se publicó en Francia Anfitrión 38, su mismo autor explicaba el número del título diciendo que era porque ya se habían escrito antes 37 versiones sobre ese mismo tema.
Es evidente que algunos genios plagian. Ellos sabrán por qué, pues el genio siempre tiene sus razones. A mí me pareció que la única manera posible que yo tenía de parecerme algo a los genios era plagiar de vez en cuando como ellos. Y lo hice. Pero por excepción. No vayan a creer que eso va a constituir en mí una costumbre.
La famosa frase "la propiedad es un robo" fue atribuida injustamente a Prudhomme. Y él se la adjudicaba diciendo: "Y por eso es mía. Porque la he robado". Pero en realidad el primer autor de la frase era Brissot.
El saneamiento de las fuentes de las ideas sólo se puede ocurrir a personas de muy corto entendimiento y de más cortas luces. Dice Goethe que sería como investigar en un hombre bien alimentado cuáles fueron los animales que sirvieron para su alimento.
Cada individuo tiene sus propias cualidades intelectuales, pero todos debemos nuestra formación a influencias de un modo inmenso, de las que nos apropiamos aun sin darnos cuenta. Lo verdaderamente importante es tener un alma que ame la verdad y la belleza y que se la asimile dondequiera que la encuentre. "El mundo es ya tan viejo -dice también Goethe-, que desde hace milenios han pensado y hablado tantas gentes importantes que ya no queda casi nada por pensar o decir. Mi teoría sobre los colores es completamente mía. Y, sin embargo, Platón y Leonardo Da Vinci llegaron antes que yo a parecidas conclusiones. Yo las encontré, lo mismo que ellos. Pero tuve que exponerlas después por el solo hecho de haber nacido después".
En la Edad Media, solo los padres de la Iglesia plagiaron a Aristóteles. Era insuficiente. Durante el Renacimiento se hurtó todo lo que se pudo. Por eso fue una época de enorme florecimiento espiritual.
Cuando un gran artista no logra adquirir fama es porque no ha conseguido encontrar suficiente número de plagiadores. Lo que da fama a un hombre es que se le copie y se repitan las ideas que ha lanzado, mezcladas con las ideas que ha inspirado. Mi mayor aspiración literaria sería que algún día me copiaran a mí, como yo he copiado a Oscar Wilde.
La cuestión de la propiedad puede ser de gran importancia cuando se trata de una finca o de valores. Pero nunca en el orden espiritual, donde todo debe ser de todos. Ninguna idea, ningún pensamiento son exclusivamente la propiedad de un solo individuo, sino el conjunto de muchas sugerencias colectivas. Lo que importa es quién las formula más acertadamente, quién las ilumina mejor, quién las lleva más lejos.
Dice también Goethe: "Somos todos colectivos, pues que poco tenemos que podamos asegurar que sea enteramente nuestro. Yo no debo mi labor de ningún modo a mi propia sabiduría, sino a miles de personas que me ofrecieron el material. Llegaron hasta mí, locos y sabios, listos y tontos, viejos y jóvenes. Todos me dijeron lo que habían visto y oído. Lo que pensaron y como vivieron, y todas las experiencias que habían almacenado. Y yo solo tuve que coger y devolver todo lo que me ofrecieron. Cosechar lo que otros sembraron para mí".
Los grandes artistas pueden ser originales. Pero sólo cuando no tienen otro remedio. No deben empeñarse en ser originales. El mundo de la razón es muy limitado y ya está explorado en su casi totalidad. En cambio, el mundo de la extravagancia no tiene límites ni fronteras. Si nos obcecáramos en no querer salir de él, viviríamos entre locos y alucinados.
Un artista es un hombre que ve y sabe ver, y nada más. Se entusiasma cuando alguna vez puede entregarse sin reservas y con entera sinceridad a su auténtica vocación. La de copiar. Cuando Shakespeare copia a Plutarco, no lo hace a pesar de ser un genio, sino porque es un genio. El genio siente un amor violento por todo lo bueno y lo valioso y, por consiguiente, un afán desmedido de poseerlo, de hacerlo suyo. Y si otro supo expresar acertadamente la verdad y la hermosura, ¿Por qué reflejarlas de distinta manera? ¿Con que objeto? Cabe, además, el peligro de desfigurarlas, y a ese sacrilegio lo teme el genio mucho más que a perder su propia originalidad. Antes copiar..., ¡siempre copiar!
Pascal odia a los escritores que dicen de sus propias obras: "Mi libro", "Mi historia", "Mi comedia". Tiene razón Pascal. Recuerdan los burgueses que dicen con orgullo: "Mi casa", y es del casero. "Mi pueblo", y es de todos los que nacen allí. Para hablar con propiedad habría que decir: "Nuestra casa", "Nuestro pueblo", "Nuestro libro".
Los lectores querrían que ningún escritor escribiera sobre cosas ya escritas. Pero eso sería como volver siempre a la infancia de la humanidad. Todos los grandes descubrimientos científicos del mundo: el submarino, el aeroplano, el cinematógrafo, la radio, el telégrafo, han sido posibles aprovechando los hallazgos anteriores. Si todos los investigadores hubieran tenido que volver a empezar sin tocar para nada a lo ya descubierto, bajo pena de que se les atacara acusándoles de plagiarios, al grito de "¡Eso ya estaba descubierto...!", todo se habría estancado en la primera invención. No existiría el perfeccionamiento.
¿Por qué no ha de suceder igual con las ideas? Si se persigue implacablemente al plagio conseguiremos hacer de nuestra época una época limitada, estática. Afortunadamente, los escritores más inteligentes lo han comprendido así, y a pesar de la frenética oposición plagian con afán, con valentía, con desafío.
El plagio solo es trágico para quien no sabe hacer otra cosa que plagiar. Pero para quién sabe escribir es solo un instrumento de trabajo. Nadie puede reprochar a un escritor que emplee las mismas palabras que otros han usado. Es más, no puede prescindir de hacerlo. Su tarea consiste en alterar el orden de esas palabras y hacer con ellas diferentes combinaciones. Lo mismo sucede con los pensamientos. Hay que cogerlos donde se encuentran y mezclarlos con las ideas propias y cambiar frases, lo mismo que antes se combinaron las palabras y hasta las letras.
Y todo esto que sobre el plagio estoy diciendo seguramente estará sacado de alguna parte. Porque yo he debido de oír todo esto, aunque no recuerde donde. Va surgiendo de mi subconsciencia a merced de la circunstancia. Pero estoy segura de que sobre el plagio está todo dicho y no se pueden decir ya más plagios.
*Texto extraído del libro de Julia Maura:
Estos son mis artículos,
Editorial Aguilar, 1953, Madrid, España
Fue el último artículo del libro en pags. 179-184

Toda la literatura es plagio - Borges

Elogiamos esta defensa que raya en el cinismo, misma que surgió tras verse descubierta como plagiaria lo que ocasiono su enfrascamiento en una polémica con el periodista Luis Calvo, aunque el descubrimiento del plagio lo hizo un personaje clave de la prensa franquista, el falangista Adolfo Muñoz Alonso. Ya se imaginarán las condiciones de la sociedad española durante el franquismo y que decir de las peores condiciones de las mujeres, Julia fue una voz insubordinada a través de sus obras puestas en escena en las que no solo reflejaba el hastío sino dichas condiciones opresivas.
Para contextualizar el momento, queremos destacar que la escritora Julia Maura pertenece a esas coordenadas tradicionales de la dictadura franquista, como por ejemplo como un personaje de una de sus novelas, Jaque a la Juventud, donde Laura, la esposa como producto acabado de la mujer que sin ocupación de ningún género y sin base educativa para poderla desempeñar, cobra su valor a través de los éxitos del marido,[i] porque justo su marido, la hizo firmar un documento en el que la escritora renunciaba a participar como actriz de teatro, sin embargo, Maura logro fama con el solo hecho de escribir novelas, ensayos, artículos y obras de teatro principalmente; citada como precursora de las letras españolas en un mundo ultra-machista en esos años 40s y 50s de la España de Franco, hasta su descalabro, por el que perdió su prestigio literario y el periódico oficial de la dictadura, el ABC, donde escribía regularmente, prescindió de sus servicios.

Breve Bio
Novelista y dramaturga, Julia Maura y de Herrera. Marquesa de Villatoya (VIII). Madrid, 5 de abril de 1910– 13 de mayo de 1971.
De familia aristocrática vinculada a la historia política y a las letras, ambiente propicio para ella, desde su infancia demostró gran afición por la literatura y el teatro, escribiendo cuentos y poesías. Las notas e impresiones de sus viajes por Europa se consideran como sus primeros pasos literarios.
Se casó en 1931 con Andrés Covarrubias Castillo, VIII marqués de Villatoya. Tuvo 5 hijos, dedicada a una intensa actividad literaria. En la revista La Moda en España publicó numerosas reflexiones sobre el teatro; siempre quiso ser actriz y no autora de obras de teatro, según declaró en una entrevista de dicha revista (abril de 1952): “Me casé muy joven y antes él (el marido) me hizo firmar un papel diciendo que no me dedicaría nunca al teatro”.
Obtuvo de entre varios premios el Espinosa Cortina, de la Real Academia Española. Es la única mujer que figura entre los que fueron los fundadores del movimiento literario “Alforjas para la Poesía”.

Artículos consultados.
Además del libro citado al principio y del que obtuvimos el texto, hemos consultado otros artículos resaltando el de La escenificación de los roles sexuales y la censura de género durante el franquismo: el caso de Julia Maura de Pilar Nieva de la Paz, porque:
…analiza la trayectoria escénica de Julia Maura, quien ejemplifica las restricciones y limitaciones impuestas durante el franquismo a las mujeres que se atrevieron a romper las barreras de la fortaleza teatral. […] El teatro, como instrumento político de singular eficacia a la hora de extender el discurso ideológico “nacional-católico” impuesto desde el poder, estaba sometido a una férrea censura, que resultaba doblemente opresiva. En este sentido, el análisis de la escenificación de los roles sexuales en el teatro de esta autora y de la recepción que recibió por parte de la crítica tras cada uno de sus estrenos, permite comprobar la actuación de la censura de género en el panorama teatral español durante el franquismo, al tiempo que contribuye a la definición de las soterradas corrientes feministas de la posguerra española y a la fijación de los perfiles ideológicos globales de la sociedad española del primer franquismo. No en vano, el teatro de Julia Maura puede ser considerado como ejemplo de una “política teatral” subyacente, comprometida con la denuncia de la injusta condición social de la mujer española en la posguerra. La complejidad que revela su encarnación escénica de las relaciones entre los sexos ilustra muy bien la larvada crisis definida por dos realidades enfrentadas: la imposición de una serie de postulados tradicionales que articulaban la ideología oficial al respecto y las tendencias modernizadoras que pugnaban por abrirse paso en todos los órdenes de la vida social española.

Otros artículos:
·        - Luis Calvo demuestra los plagios de Julia Maura, en:

·        - Ambigüedad epistemológica en un drama de Julia Maura, de L. Teresa Valdivieso en:

·       - Dramaturgas y censura en el último Franquismo: Carmen Resino y Ana Diosdado, de Diego Santos Sánchez en:

·       - El cuestionamiento del modelo femenino tradicional en dos comedias de Julia Maura: Chocolate a la española (1953) y Jaque a la juventud (1965), de Inmaculada Plaza-Agudo en:

Cabe mencionar a algunos otros ilustres plagiadores, además de los citados en el artículo de Maura:

Arcipreste de Hita / Garcilaso de la Vega / Lope de Vega / Francisco de Quevedo / Conde de Latreaumont / Pablo Neruda / Carlos Fuentes / Gabriel García Márquez / Elena Poniatowska / Luis Racionero / Octavio Paz / …..
L.R. Julio del 2019


[i] Ambigüedad epistemológica en un drama de Julia Maura. L. Teresa Valdivieso.

miércoles, 19 de junio de 2019

Libros Feos


Hace algún tiempo, una persona nos dijo que vendíamos puros libros feos. Omitiremos el nombre de nuestrx queridx amigx para no quemarlx.
Si, lo aceptamos, estéticamente la mayoría de nuestro catálogo no son ejemplares bonitos, porque como lo hemos dicho antes y lo seguiremos diciendo, recuperamos los libros, los reciclamos para volver a ofrecerlos en nuestros espacios y si tenemos suerte, alguna persona que busca el título o le interesa un tema, se lo llevará. 

Muy pocas veces caen en nuestras manos libros usados de editoriales de moda, Atalanta, Valdemar, Acantilado o editoriales especializadas en alguna temática de las ciencias sociales o naturales, Trotta, Herder, Paidós, etc. por mencionar algunas.

Citamos a continuación solo tres ejemplos de títulos que tenemos a la mano ahora mismo:
1.- “Alguien voló sobre el nido del cuco” en la edición de RBA de principios de los 90s, tapa dura, con las letras del título y autor gastadas pero se ve mucho más bonita la edición reciente de Anagrama con imagen de la película -odiada por Ken Kesey- en la portada, por tema de marketing y con un costo en librerías de entre $190 y $250 pesos. Pero nuestro ejemplar por ser una edición que ya ha pasado seguramente por varias manos, lo tenemos en un costo de hasta el 40% menos que el nuevo y a esto además le restamos el regateo que nos hace la gente.
El contenido es el mismo, la diferencia es obvia. ¿Si está más feo nuestro libro?

2.- “El maravilloso viaje de Nils Holgersson”, nuestro ejemplar de la editorial Diana del año 1970, si estéticamente, más fea que las posteriores, pero no por ello se demerita, el contenido es el mismo. Por ejemplo la edición de Akal a través de Amazon cuesta $400 pesos pero en librerías en $300, nosotros obviamente lo tenemos más barato. A propósito, en los años 80s hubo un anime basado en dicha obra llamado “Nils no Fushigi na Tabi”.


3.-“Estudios de historia y filosofía en el México colonial”, evidentemente es más feíta nuestra 1ª. Edición de la UNAM de 1991 y que pocos años después publico HERDER a un costo más elevado, pero la edición recién y actualizada del 2008 en dicha editorial y con una modificación al título original, cuesta $645 pesos. Nuestra pregunta es: ¿es descabellado que nuestro precio este al 40% o 50% por debajo del precio de la edición de HERDER? ¿Por ser un libro más feo, tendríamos que ofrecerlo a un módico precio?



Al hablar de libros feos, la referencia debería ser por el contenido de baja calidad o quizá por temas políticos, religiosos o de superación personal, pero aun así el gusto se rompe en géneros, pero hay más factores para clasificar los libros feos, uno de ellos es porque ya nadie los conoce o sabe de su existencia o no les interesa porque están de moda otros y por lo tanto no son rentables para los vendedores de libros usados, que terminan echándolos a las baratas masivas, otra característica de libro feo podría ser, por la mala traducción o por no cuidar la edición y tiene muchas errores ortográficos, o porque están maltratados y rayados, o por la mala calidad del papel y la impresión misma, etc. Pero en esta sociedad visual, lo que se ve bien y bonito es lo que hay que comprar, poco importa el contenido. En esta era digital, el marketing visual entra en acción para seducir al siguiente lector por medio de una bonita portada y un buen diseño, justificado porque el autor se dedica varios años escribiendo su obra para luego decidir una sola imagen que la represente en su totalidad. Así que actualmente la gente en su mayoría compra libros por obligación escolar y en muy poca medida por gusto literario, pero muchas más los adquieren porque les gusta estéticamente.

Sobre el marketing visual y temas politizados, aprovechamos para compartir dos artículos.
  • El primero, “Libros Feos”, de Luis Alfredo Pérez, publicado originalmente en línea en eje central, 1 de abril 2015. Lo compartimos entero, porque desafortunadamente ya no se encuentra online:
En una época donde las editoriales ven tantas amenazas fuera ––series de televisión, redes sociales, YouTube, capacidad de atención de cinco minutos–– sorprende que no se den cuenta de que con mucha frecuencia la manera en la que presentan su “producto” parece diseñada para espantar a los lectores.
Hablemos de costumbres nefastas en la industria editorial española y latinoamericana.
La primera tiene qué ver con las portadas. La mayoría de los libros en español no sólo tienen portadas malas, sino terribles. Como si Instagram, Tumblr y Pinterest no hubieran confirmado que a la gente la seducen las imágenes interesantes y las ilustraciones creativas, hay editoriales que se sienten satisfechas usando sólo letras o fotografías genéricas. Otras todavía “engalanan” sus portadas con dibujos a lápiz, estilo años setenta y con calidad del tipo estudiante de ingeniería. Otras han quedado ancladas en un pasado con errores trágicos: decidieron que todas sus portadas tendrían el mismo formato y se mantienen tercas, aunque suponga desperdiciar sin más buena parte del espacio disponible.
Es curioso. Nuestro mundo está inundado de conversaciones sobre belleza, arquitectura y diseño; valoramos los museos, celebramos las líneas de nuestro smartphone, festejamos los edificios innovadores. Sin embargo, con la notoria excepción de tres o cuatro, las editoriales latinoamericanas y españolas despachan con portadas feas y sin chiste textos que anuncian llenos de creatividad y placer estético e intelectual.
Hay varias razones por las cuales la industria editorial anglosajona es la más potente del mundo. Una de ellas tiene que ver con que las editoriales ven la publicación de libros no sólo como un acto de cultura sino como un negocio –– sin que nadie se rasgue las vestiduras. Otra es que se piensa en el libro como un objeto que puede ser bello. Resulta fascinante ver los recuentos de las mejores portadas cada año: todas tienen en común creatividad e imaginación; algunas son inventivas, otras sorprendentes, todas bellas. Un pequeño placer por sí mismas.
Y todas dicen: Esto fue hecho por un artista talentoso que se dedica a diseñar portadas. No por un becario. No por un achichincle. No por un improvisado.
Giremos el libro y miremos ahora la contraportada. Las sinopsis son un desastre. En mi recuerdo, un buen ejemplo de su pecado más común ––a partir del cual nunca más leí contraportadas–– fue la sinopsis de la edición en español de Ámsterdam, la novela con la que Ian McEwan ganó el Booker en 1998. Seguramente McEwan pasó meses ideando la trama para que desvelara sus secretos poco a poco, para enganchar al lector y después descolocarlo. Pero un párrafo le bastó a la editorial para informar el nombre de la mujer que moría, los personajes que coincidían en su entierro, nombres, profesiones y adjetivos incluidos, su relación con ella, su relación entre ellos, y una elemento clave en la trama –– que en la novela se revela después de la mitad del relato y que debería tomar al lector desprevenido.
Imposible no preguntarse qué le parece a los escritores que sus propias editoriales les den una cuchillada por la espalda.
La tercera práctica nefasta que voy a mencionar sólo la he encontrado en México.
Dicen que a los jugadores de billar les basta con mirar la manera en la que una persona coge el taco para saber si es bueno o no. Con los libros sucede algo semejante. A cualquier lector le basta leer unas páginas para saber si el tema del libro le interesa; y a un lector con experiencia le bastan las primeras dos o tres páginas no para saber si un libro es bueno, pero sí para saber si es malo: para darse cuenta de si el autor sabe lo que está haciendo con las palabras, si no abusa de los adjetivos, si sabe describir, si construye bien las escenas, si el tono del relato es relevante.
Pero en México, ¿lo ha notado?, los libros nuevos están forrados en plástico. Como si los editoriales desearan que el lector los compre a ciegas –– y a pesar de sus portadas.
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  • El segundo, lo compartimos en la siguiente  liga, denominado: “‘Lolita’ no chupará piruletas: ahora su gesto es de dolor” - Vladimir Nabokov viste nuevo traje en las portadas de Anagrama, ¿por qué?

LR – 05/19

viernes, 15 de marzo de 2019

Rhodakanaty y los libreros de la calle de Seminario



“En el año de 1877, cerca de la gran catedral había unos puestos pequeños que vendían libros viejos, en una calle llamada Seminario[i]. Un caballero culto llamado Plotino C. Rodacanati, un señor que hablaba ocho idiomas, comúnmente iba allá para comprar libros.
Un día, cuando pasaba por allí, un joven de unos nueve años salió diciendo:"¡Señor, Señor, compre éste libro!"
El libro estaba escrito en español. El hombre tomó el libro en su mano y mirando el contenido y el título, TROZOS SELECTOS DEL LIBRO DE MORMON, llegó a ser ligeramente interesado en él. El joven dijo al Señor Rodacanati que ello necesitaba y sugirió que lo comprara. El insistió tanto que por fin lo compró.
No sabemos quién fue el joven, ni como él había obtenido el libro.”
 ***
La anécdota-testimonio, anterior es de Amando Pérez, uno de los primeros bautizados al mormonismo en México y amigo de Rhodakanaty, información que tomamos de lo expuesto por David O. McKay, presidente de los mormones en los años 50s, quién dice que, en el año 1938, Amando entonces ya un anciano, se lo conto. El texto lo obtuvimos de la revista oficial del mormonismo, The Improvement Era, de mayo de 1954 en idioma inglés y de la revista “LIAHONA”, el Órgano Oficial de las Misiones Mexicana, Hispanoamericana y Centroamericana de los mormones, en su #7, que dos meses después lo publicó en español.

Carlos Illades, en su libro, Rhodakanaty y la Formación del Pensamiento Socialista en México, también menciona esta historia, añadiendo que el griego “pago  real y medio” por el libro, además que cita otra fuente de manera indirecta, la revista In Yaotlapixqui, el órgano oficial de la misión mexicana, de septiembre de 1938 (debe ser la primera donde se publicó la historia de Amando) porque a su vez es citada en la fuente que consulta Illades, la revista Sendero Lamanita del año 1942. En todo caso coincide en el año, la primera con lo mencionado por McKay.

Cabe mencionar que, en la tesis de licenciatura en historia titulada: “Tres Visiones del Mormonismo en México” de Hugo Cruz Varela de marzo del 2001 (uno de los asesores fue el mismo Illades), el autor cita la fuente de Sendero Lamanita, 3ª. Convención 1942, pag. 13, y añade que “…este artículo que escribe Amando Perez, recordando lo que le toco vivir en aquella época, llama a Rhodakanaty; Francisco Riquelme, haciendo mención que era un genuino mexicano que aparte de dominar su propio  idioma (el castellano) tenía el privilegio de dominar otros...”

Llama la atención que, Amando llame “Francisco Riquelme” a Rhodakanaty y que vendría a coincidir con la recién información de Sergio Pagaza, quién a través de un video, dice encontró la tumba de Rhodakanaty en el panteón civil Dolores, indicando que, “…fue inhumado el 4 de febrero de 1890, se pagó el 1er. Refrendo el 14 de junio de 1907, se pagó el segundo refrendo el 10 de abril de 1915, fue exhumado por una orden superior el 11 de enero de 1921 así está señalado en el libro de registro…”, aportando además el dato de la fecha de su muerte 2-feb-1890 y el nombre de su esposa Soledad Girón y de un Hijo adoptivo de nombre Plotino Nefi pero cambiado al apellido a “Riquelme”, compartimos el video:

También encontramos en algunas notas de la prensa de los años 1906 y 1907, sobre la quiebra del Banco Católico; que una de sus acreedoras era una tal Soledad Giron de Riquelme, ¿sería la esposa de Rhodakanaty? ¿El apellido Riquelme, sería por su amistad y camaradería con Felix Riquelme, durante su labor en el gran circulo de obreros?
Por último, Intentamos localizar la revista de 1938 para confirmar la historia de Amando Pérez que se publicó bajo el título: "Cuando y como vino el  evangelio de Nuestro Señor Jesucristo a México", pero no nos fue posible, por lo tanto nos basamos en las fuentes antes citadas.
Al final del texto de McKay de 1954, agrega: “Los registros de la Misión dicen: que el Doctor Plotino C. Rodacanati, que su madre era nativa de México y que su padre era de origen Griego…”
L.R.
Marzo de 2019



Otras fuentes consultadas, además de las señaladas en el texto:
·         Las fotos de los libreros de los años 20s en la calle seminario, que ilustran este artículo, son del sitio web: http://mediateca.inah.gob.mx

·         Pioneros mormones en México - Recopilación por Humberto Meza Méndez, 2ª. edic. 30-Abr-2012, Tepic, Nayarit, México.

·         Origen y desarrollo de la Plaza del Seminario. Ciudad de México, Gabriela Sánchez Reyes en Boletín de Monumentos Históricos #17, 3ª. época sep-dic 2009.

·         El expendio de libros de viejo en la ciudad de México (1886-1930) En busca de un lugar entre pájaros, fierros y armas, Sebastián Rivera Mir en revista Información, cultura y sociedad, del Instituto de Investigaciones Bibliotecológicas, núm. 36, 2017, Universidad de Buenos Aires.

Notas

[i] Con este testimonio, queda claro que antes de que se inaugurara el Mercado de Libros Viejos el 1 de abril de 1886 en el mismo lugar, ya había además de entre otros comerciantes los vendedores de libros, la calle de seminario está junto a la Catedral, en lo que era el terreno del antiguo Seminario, actualmente convertido en un pasaje público.

Otro testimonio que vale la pena citar es que durante el gobierno de la ciudad de México de Luis del Carmen Curiel (19-feb-1877 a 2-dic-1880) el periódico “El Pájaro Verde”,  el 1 de abril de 1877 (mismo año en que Rhodakanaty compro el libro), solicitó al gobernador Curiel: “…suspenda Ud. La orden que expulsa de la plaza a los viejos libreros. No estorban allí, se ganan la vida honradamente y allí en esos puestos de libros viejos a la expectación pública, suele encontrarse un tomo que encierra un tesoro y que en las librerías se oculta, encerrados en los empolvados armarios. Tenemos la pretensión de que Ud. Ha de hacer estimable por completo su nombre, no, no excluya Ud. De esa estimación a los mercaderes de libros viejos”.