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Callejoon Condesa, entre 5 de mayo y tacuba, Centro Histórico, México D.F.

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jueves, 1 de marzo de 2018

El Pais de los Libros Viejos









Por Francisco G. Cosmes*
Si yo tuviese dinero, daría un postero y tierno adiós a las delicias de la calle Plateros y a los billares de Jorge, y surcaría mares y tierras en busca de espectáculos nuevos que disipasen mi fastidio. (Como todo hombre rico tendría yo por fuerza que estar fastidiado.)

Viajaría yo, como Ulises primero o como Ulises segundo, aunque creo que más bien tomaría por modelo al general Grant, que al rey de Itaca. ¿Qué queréis? Cuestión de gustos.

Mas ya con el rubor en el rostro y el dolor en el alma tengo que confesar que soy más pobre que Job, porque ni muladar en que sentarme tengo, ni aunque lo tuviese me sentaría, pues carezco de la despreocupación de los hombres bíblicos, me limito a hacer simplemente aquellos viajes que no requieren dinero que gastar, y que pueden hacerse con o sin los cinco centavos en el bolsillo que poseía siempre el Judío Errante, y que yo poseo raras veces.

Viajo a semejanza de todos los pobres: unas veces alrededor de mi cuarto, como Javier de Maistre, y las mas por la ciudad en que tengo establecida mi residencia, por esta México que, a pesar de cuanto digan sus patriotas hijos, tiene cosas dignas de estudio y observación.

La capital de la República Mexicana está dividida, como el globo terráqueo, en regiones y en países, cada cual con sus habitantes, sus usos, su habla y sus costumbres diferentes; y el día que las preocupaciones del editorial político no me abrumen, me propongo trazar de ella una carta geográfica, en la que cada país estará indicado con sus límites, sus ríos, sus montañas, sus lagos, y hasta sus grados de latitud y longitud.

Pero como ese bienaventurado día esta aun remoto para mí, me conformare, por ahora, referir mis viajes por algunos de esos países, garantizándoos que no escribiré de memoria, sino que los viajes de que hablo serán viajes hechos real y positivamente y con toda conciencia.

Comenzare, pues, a realizar mi intento, por la descripción de un país que siempre ha llamado mi atención, de un país altamente interesante, y que hasta ahora ha sido visto con desdén por los turistas mexicanos: este país es el país de los libros viejos.

Su configuración geográfica no es común. Es una faja angosta de tierra como la república de Chile, que se desarrolla a lo largo de una cadena de montañas llamadas el atrio de la Catedral.

Sus límites son: al Poniente, el mencionado atrio y la iglesia del sagrario; al Sur, la Cruz oriental del atrio de la Catedral: al Oriente, la plaza del Seminario, y al Norte el Colegio de Infantes.



Empezó por el autor de filosofía que estudiaba, siguió con los Gradus ad Parnasum, los Autores Selectos y el Nebrija, y ahí le tenéis vendiendo la Historia de Cien Años de Cesar Cantú, el Sala o sea Derecho Real de España, la Curia Filípica, el Herbas, tratado de anatomía, y las Siete Partidas comentadas por Gregorio López.

¡La fuerza de la vocación, o sea el destino manifiesto, como dice Agamenón el de La República! Estoy seguro de que cada uno de esos vendedores de libros viejos, escucho en su juventud el “Tu Marcellus eris” de Virgilio.

Pero no vayáis a figuraros que este señor de horca y cuchillo de los puestos es un necio solo porque fue mal estudiante. ¡Ya quisierais tener el talento y la instrucción que él! Conoce como los mexicanos mas eruditos los títulos de todos sus libros, sabe que Shakespeare fue un gran poeta inglés, que Laurent ha escrito la Historia de la Humanidad, que mi amigo Leautaud ha hecho una edición nueva de las Reglas del Derecho por Brouchorst, que hay una historia de Inglaterra por Goldsmidt, y a veces, lleva sus conocimientos hasta saber que existió un tal Lessing, sin cuyas obras, según el Doctor Peredo, no puede haber críticos de teatros.

Este magistrado sí que es un diplomático, un verdadero hombre de estado, con sus ribetes de Metternich y de Talleyrand.

A la primera mirada, adivina por cuál de los libros de su puesto tenéis interés. Nada importa que disimuléis fijando vuestra vista de toda preferencia en obras que no valen un comino. Sus ojos fijos en vos saben de antemano que todos vuestros deseos convergen hacia tal o cual libro, y que, si hojeáis otros, es para que no se os sacrifique pidiéndoos por el objeto de vuestro anhelo los ojos de la  cara.

¡Y es instruido! ¡Cuántos ministros de Instrucción Publica quisieran serlo como él! Sabe cuáles son los libros de texto de las Escuelas Nacionales, cuales las obras de consulta, que ediciones son las mejores.

-        ¡Un peso por las confesiones de Rousseau! Le oí exclamar una vez; ¿No ve usted que es edición del Pantheon?

Aquel hombre que sabía que hay una edición del Pantheon, creció cien codos ante mis ojos.

Pero fijemos nuestras miradas en los habitantes de este país.

Tenemos, en primer lugar, a la vieja beata que busca la novena de San Cayetano, o la Vida Devota de San Francisco de Sales. El librero de viejo sabe cuáles son las obras místicas más en voga, y tiene de cada una de ellas un surtido completo. Todas las novenas salidas de la imprenta de Abadiano están colocadas en su puesto en artística simetría.

Luego viene un muchacho de escuela de primeras letras, que busca la ortografía del Padre San Vicente, o un García Cubas.

En seguida el estudiante de la preparatoria, que trueca un Mill en que estudio lógica su hermano mayor, por un Bain en que va estudiarla él.

Y después…

Después, cuantos tipos varios os podáis imaginaros.

El cura indio que solicita un Lárraga para poder confesar a sus feligreses: el profesor de idioma que anda a caza de un Bescherelle o de un Webster de la ultima edición; el erudito que se deleita frente a una Historia de la Congregación del Oratorio; el simple aficionado de todos los días, entre diez y doce, va a leer gratis el amore un capítulo de las Memorias de Godoy; la costurera en maquina que regatea el precio de la “Juventud de Enrique IV” por Ponson du Terrail, edición de la “Biblioteca para Todos”, y por último, el poeta soñador y melancólico que diariamente acude a ver si ha encontrado comprador algún ejemplar no regalado a sus amigos de su colección de versos intitulada Estrellas y Constelaciones o Violetas y Jazmines. ¡Y que se enfurecen porque sus obras no encuentran comprador, o lo encuentren a vil precio!

Uno de mis compañeros de redacción, por ejemplo, no me perdonara jamás que haya yo comprado en tres centavos las tres primeras y únicas entregas de una novela suya que lleva por título El Ángel del Porvenir.

Visitad el pais de los libros viejos, os lo aconsejo. En el encontrareis todas las memorias de Hacienda de D. Matías Romero, item mas, su breve contestación a Mr. Foster en defensa de México.

Es un país digno de estudio, y además ilustrada por la presencia de los Cardoso, de los Lafragua, de los Ramírez, de todos nuestros sabios en fin.

Recuerdo que uno de ellos, candidato actual de El Monitor para la presidencia de la República, D. Manuel M. de Zamacona, decía una vez a un amigo mio que le sorprendio infraganti delito de discusión con un librero sobre el precio de una obra:
- Aquí me tiene Ud. haciendo mis empleos (mes emplettes.)

El ilustre diplomático siempre ha sido más fuerte en el idioma del hermano Jonatham y de Mister Wike que en la lengua de Racine y Moliere.

Articulo obtenido de:
 22feb1880 / #40



________
 *Cosmes era uno de los intelectuales porfirianos que mejor expuso, definió y defendió los aspectos centrales del hispanoamericanismo.
Algo de info sobre F.G. Cosmes ver:




miércoles, 7 de junio de 2017

Integrantes de la Asociación de Libreros AC, en nuevo espacio. Entrada del tianguis del chopo.



Tras más de 20 años de permanecer ubicados en la calle Álvaro Obregón en la colonia Roma y ser reubicados al jardín Rio de Janeiro y posteriormente a la Plaza Luis Cabrera donde permanecieron alrededor de 3 años,  y justo después  de 3 años sin poder trabajar, finalmente los compañeros han sido reubicados en la calle de Juan Aldama esquina con Mosqueta, a la entrada del tianguis del chopo o a un paso de la Biblioteca José Vasconcelos.

En la foto, nuestros viejos compañeros y maestros que nos iniciaron en este hermoso oficio, Fernando Villanueva y Víctor García además, ambos militantes del movimiento libertario en los años 50s y 70s respectivamente.
A principios del 2014 la delegación desalojo a los compañeros de la Plaza, sin dar respuesta y no permitiendo ejercer su trabajo.

Desde el pasado 20 de mayo, los compañeros de la asociación y el colectivo Libros Rodantes[1] como parte de la misma,  (nos han invitado a participar en este espacio) estaremos todos los sábados en el horario de 10am a 17hs. Vendiendo libros usados, antiguos, raros, descontinuados, etc.
Y como siempre, desde hace 12 años, en el espacio del Callejón Condesa de Lunes a Domingo de 11am a 19hs.


En la calle Álvaro Obregón después de que en la delegación argumentaron que debía quedar liberada de vendedores, actualmente hay un puesto de ropa y accesorios, sitio donde por más de 20 años permanecieron los compañeros libreros.

 
Más info en:
·         ¡Alto a la expulsión de los libreros de la colonia Roma! – nota de José de la Colina en Milenio
·         “Somos necesarios en la sociedad” – El Universal
·         Piden permitir venta de libro antiguo en plaza de la Roma – El Correo Ilustrado La Jornada
·         La Misión de los Libreros en el Siglo XX – Adolfo Castañón pag. 49, en Quehacer Editolrial #11


[1] Somos un pequeño grupo* – independiente - dedicados al oficio de compra y venta de libros de viejo, usados, etc. (NO Piratería)para cubrir dos necesidades:
1.        Nuestra propia manutención de manera honrada.
2.        Promover la lectura no solo a los que gustan de ella, sino también mantener un espacio público al aire libre donde se puedan crear nuevos lectores y a su vez ofrecer lecturas a los ya existentes.
RESCATAMOS libros para colocarlos de nuevo a lxs interesados.

martes, 29 de noviembre de 2016

Adios Aeropoeta - Edgar List Eguiluz (1946-2016)

Foto de su cuenta de FB
Edgar ha fallecido el 28 de diciembre:
A medio día apagué mi luz y tomé vuelo en un aerostato.
Les dejo mis Aventuras Metafísicas de Aeropoeta para que ustedes tambien puedan volar con mis palabras etéreas y ver los paisajes con la mirada de aguila. 

El Martes 29 fue cremado a las 10 am en el Panteon de San Nicolas Tolentino en Iztapalapa.

 * * *
Algo muy malo, o muy frío, o muy gris, debe haber en mi entorno, si me entero así de tu partida, Edgar. En fin, las cosas son así, complicadas, pero nunca hubo nada simple alrededor de ti y de la familia.
Parece que la muerte de ha cebado con nosotros; tantos muertos seguidos, y tú ahora. ¿Qué puedo decir de tu partida? Que me afecta un poco más de lo que esperaba. Lo analizo porque no puedo evitar pensar en la muerte y no saco nada en claro. Pero contigo la muerte fue especialmente cruel, tal vez porque tú significaste más que nadie, la vitalidad. Te le escapaste como gato, cuando te buscó echándote el terrible cancer. Tu la humillaste entonces con alegría. Pero llegaste a viejo y ahí sí fue inexorable. Ahí se cobró con saña tu divergencia. Porque fuiste el más complejo de los hombres. Todos los que te conocieron te admiraron al instante y todos, te envidiaron el oro que con tanta facilidad salía de tu boca. Dónde estuviste, como cataclismo sacudiste con tu verbo telúrico, a todos los presentes y te peleaste con todo el mundo. Nunca dejaste, además, las posturas más polémicas, en un mundo que se decantaba por la corrección.
Hoy, mueres extremadamente pobre, en un asilo solitario y gris. Y uno de pronto, descubriendo que no eras inmortal como prometía tu voz, no puede más que reflexionar en el ambiente en el que exististe: el ambiente de la poesía mexicana, donde hay tantos y tan pocos. Donde las becas son el modus vivendi. Tú nunca tuviste una.
Es que cometiste el peor de los pecados: la pureza. Porque tú no fuiste un poeta, fuiste el poeta. A diferencia de los otros, tú no eras nada más, pero tampoco nada menos, que un "bardo inmortal" (como Whitman llamaba a tu raza). Nadie en México, fue integralmente algo, más que tú con la poesía (ni siquiera tú papá, que fue tantas cosas además de poeta). Nunca fuiste padre, hermano, ciudadano, esposo, amigo... tío...Sustituías cada rol, con el de poeta. Y tú país, tan lleno de todo lo que no importa tanto, no te dejo un espacio que sin duda merecías.
Hoy me taladra el horror de no volver a oír el oro líquido de tu palabra y aborrezco, con el alma, que tu país, o, acaso el mundo, esté tan distante a la poesía como para no haber reconocido tu merecimiento. Simplemente, quien vive tan integralmente para pulir un ideal, merece existir en la consideración de la sociedad, y no en el olvido prematuro y ruin, que te asignaron.
No, tú no fuiste a un mejor lugar, Edgar Aeropoeta, no estás en el cielo ni en el infierno... Qué no se equivoquen los que esto escriben, tú estás donde siempre estuviste, en el misterio del valor oculto de las palabras, del valor que solo se revelaba a tu ojo de águila, que las veía desde la altura cósmica, desde la que les caías en picada, para revelarlas al mundo. Tú estás en las poesías que dejaste, y tristemente, sobre todo, en las que quedaron encerradas en ti. En la ausencia de esas otras poesías que te llevaste con tu muerte.
Ahora, mientras esto escribo, las llamas abrazan tu cuerpo (¡que idea incomprensible!) y yo, muy lejos, me entero de chiripa, por una publicación de alguien que apenas recuerdo, de Facebook (¿puede haber algo más prosaico?). No importa. Yo pasaré este día tratando de rescatar las pláticas que tuvimos, incluso las peleas y que me aterroriza que se me escapen de las manos. Sobre todo, leyendo, leyendo tu poesía e imaginando tu voz poderosa que era el barco aéreo en el que mejor navegaba...
Adiós AEROPOETA.

Eric List