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martes, 7 de julio de 2020

Mr. Demonio, un librero Peor que las Epidemias



Encontramos una curiosa crónica que compartimos a propósito de la pandemia y de que los librerxs del callejón condesa como otros compañerxs de diferentes espacios de la ciudad capital (balderas, plaza santa Veracruz, etc.) o en otros lugares como León, Zacatecas, Tampico, Oaxaca, Guadalajara, Aguascalientes, etc., hemos tenido que cerrar por “recomendación sanitaria”, cuando hipócritamente los locales de empresas “de renombre” siguen abiertos, aplastando los comercios independientes.

Y como se menciona en el texto a continuación, un librerx de viejo deber ser mas que un Demonio, que va ofreciendo lecturas inmorales, perversas, etc. si es que así se denomina a las obras que aportan conocimientos para alejarse de la falsa moral de la política, la economía o la religión que durante siglos han oprimido a los pueblos. En este momento un librerx deber ser peor que la Pandemia.

Intentamos indagar mas a fondo sobre este Mr. Demonio sin éxito, no logramos encontrar mas información al respecto para mayor veracidad de la crónica.


***

Mr. Demonio, un librero
Peor que las Epidemias


La Lima de Vulcano[i] – 02/08/1834
Pag. 2 (secc. Remitidos)

Sres. Editores de la Lima –Apreciables conciudadanos: ya que el periódico de Uds. sirve para lo que se ha establecido la libertad de imprenta, les suplico se sirvan insertar en él, el siguiente pasage.

Me hallaba en días pasados en visita en casa de un amigo; y una de sus hermanas entro avisándole: ahí te busca Mr. Demonio. Quedamos azorados el amigo y yo; pero él, primero salió a ver al solicitante, y como quedase yo solo en la pieza, me movió la curiosidad a observar por la vidriera al tal Mr. Demonio, precaviéndome antes con la señal de la cruz por lo que pudiera importar, y sintiendo no haber hecho al amigo a quien buscaba el diablo, la propia advertencia.

Me quedé mas azorado cuando vi estar hablando a los dos mano á mano; pero en lugar de ver al Demonio, solo vi a un estrangero, de nación judío o italiano, y que existe en nuestra republica desde el tiempo del gobierno español, siendo su ejercicio vendedor de libros, sin tener tienda abierta.

Hallándome repasando en la memoria, porque la señora hermana de mi amigo lo llamaría con el titulo ya dicho; se presento esta casualmente, disculpando a su hermano, porque me había dejado solo, para estar hablando con un judío.

No pude menos que preguntarle el motivo porque saludaba al estrangero con aquellos títulos, y me contestó. – “¿pues qué no conoce ud. a ese hombre?” – Le dije que solo de vista, y me repuso: – “Pues sepa que este estrangero es peor que Mr. Poinset, y cuantos heresiarcas y filósofos han sido conocidos hasta hoy, y el que espende todas las obras que aquí se introducen para corromper las costumbres. Es un hombre, por lo mismo, mas dañoso que el cólera morbus, las viruelas, matlazahuatl,[ii] coçolixtli,[iii] y cuanta epidemia se ha sufrido; y yo desearía, o que lo desterraran del país, o que lo encerraran por toda su vida en la casa de locos.” (subrayado nuestro)

“Pero señora (la interrumpí) ¿Cuáles son los crímenes de este hombre para tanto anatema? –Me contestó. –Mire ud: este estrangero tiene en su levita o trae unas bolsas tan grandes como costal de media carga: en ellas trae encubierto, por lo común, cuanto libro inmoral se ha introducido en la república, así por sus doctrinas, como por estampas obcenas, o lúbricas especies. El modo de vender sus perversas obras, es llevar en la mano un libro mistico, u otro bueno; y como es conocido por vendedor o corredor de libros, cualquiera le pregunta ¿Qué obra es la que ven de? El la abre inmediatamente, para calificar la impresión que hace al comprador el título de ella. Si este hace gesto, al instante el estrangero le dice: aquí en la bolsa traigo ¿me ha entendido ud.? una cosa; pero, bueno ¿me ha entendido ud. una cosa? En seguida se lo lleva a un zahuan u otro lugar solitario y allí saca Mr. Demonio todo lo dicho: y si no se ajustan, viene a la casa a rogar que le compren la desmoralización y corrupción de costumbres; y como mi hermano es joven, temo que haya sido seducido, y por esto me hallo cuidadosa, aunque el es de buenas costumbres, y no ha olvidado los principios religiosos en que nuestros padres nos educaron.

Además de las nulidades que a ud. He dicho, tiene este estrangero la de ser yorkino (aunque hoy se espresa contra estos masones delante de aquellas personas que han sido oprimidas y vejadas por ellos) Toma mucha parte, en las disensiones intestinas siempre por el desorden: blasfema de los hombres mas virtuosos de México; y en fin, es perniciosisimo. El se introduce en las secretarias de las cámaras, y del despacho de gobierno: trata de tener intimidad con todas las autoridades, ya políticas, ya judiciales, ya militares: a uno le muestra un autor de legislación; a otro de diplomacia; a cuál un plano, ó carta geográfica; a quien el ramo financiero; a no pocos de jurisprudencia, de táctica militar, etc. etc; a otros barajas con figuras obcenas, instrumentos flexibles y elásticos. Es el anti-eclesiástico más refinado, sin saber más, que títulos de libros, como el ricolo de Madrid de la fábula de Iriarte.

Si yo tuviera mando competente, pondría en ejecución la ley que autoriza al gobierno para desterrar a los extranjeros perniciosos; y aunque yo no me informe, de como se llama el de que he hecho mención, suplico uds., que si han dado con quien es, digan  en su periódico apreciable alguna cosa de él, con la gracia y sal con que en sus editoriales critican las malas costumbres, seguros de que hacen un servicio a Dios y a la nación, de la cual es ciudadano, su afectísimo seguro servidor. –Un empleado.

Notas

[i] Periódico político, de corte conservador y clerical, que atacó al sistema republicano. Ver: http://www.hndm.unam.mx/consulta/publicacion/verDescripcionDescarga/558ff9357d1e32523086149c.pdf
Hemos respetado la escritura como está en el documento.
[ii] Epidemia que, se estima mató tan solo en la Ciudad de México a 40 mil 157 personas en el año de 1737. Posiblemente una cuarta parte de la población de la capital.
[iii] Epidemia que afectó a los nativos de la Nueva España, tras la llegada de los españoles y que fue una de las principales causas de la conquista mucho más letal que la viruela o el sarampión, de entre esta y otras epidemias de entre 1519-1600 la población estimada entre 15 o 30 millones se redujo a solo 2 millones. Se creía una fiebre hemorrágica viral de origen desconocido, sin embargo, en un estudio publicado en 2018, propuso la Salmonella enterica, subespecie Paratyphi C, como agente causal de esta enfermedad.
umento.

miércoles, 19 de junio de 2019

Libros Feos


Hace algún tiempo, una persona nos dijo que vendíamos puros libros feos. Omitiremos el nombre de nuestrx queridx amigx para no quemarlx.
Si, lo aceptamos, estéticamente la mayoría de nuestro catálogo no son ejemplares bonitos, porque como lo hemos dicho antes y lo seguiremos diciendo, recuperamos los libros, los reciclamos para volver a ofrecerlos en nuestros espacios y si tenemos suerte, alguna persona que busca el título o le interesa un tema, se lo llevará. 

Muy pocas veces caen en nuestras manos libros usados de editoriales de moda, Atalanta, Valdemar, Acantilado o editoriales especializadas en alguna temática de las ciencias sociales o naturales, Trotta, Herder, Paidós, etc. por mencionar algunas.

Citamos a continuación solo tres ejemplos de títulos que tenemos a la mano ahora mismo:
1.- “Alguien voló sobre el nido del cuco” en la edición de RBA de principios de los 90s, tapa dura, con las letras del título y autor gastadas pero se ve mucho más bonita la edición reciente de Anagrama con imagen de la película -odiada por Ken Kesey- en la portada, por tema de marketing y con un costo en librerías de entre $190 y $250 pesos. Pero nuestro ejemplar por ser una edición que ya ha pasado seguramente por varias manos, lo tenemos en un costo de hasta el 40% menos que el nuevo y a esto además le restamos el regateo que nos hace la gente.
El contenido es el mismo, la diferencia es obvia. ¿Si está más feo nuestro libro?

2.- “El maravilloso viaje de Nils Holgersson”, nuestro ejemplar de la editorial Diana del año 1970, si estéticamente, más fea que las posteriores, pero no por ello se demerita, el contenido es el mismo. Por ejemplo la edición de Akal a través de Amazon cuesta $400 pesos pero en librerías en $300, nosotros obviamente lo tenemos más barato. A propósito, en los años 80s hubo un anime basado en dicha obra llamado “Nils no Fushigi na Tabi”.


3.-“Estudios de historia y filosofía en el México colonial”, evidentemente es más feíta nuestra 1ª. Edición de la UNAM de 1991 y que pocos años después publico HERDER a un costo más elevado, pero la edición recién y actualizada del 2008 en dicha editorial y con una modificación al título original, cuesta $645 pesos. Nuestra pregunta es: ¿es descabellado que nuestro precio este al 40% o 50% por debajo del precio de la edición de HERDER? ¿Por ser un libro más feo, tendríamos que ofrecerlo a un módico precio?



Al hablar de libros feos, la referencia debería ser por el contenido de baja calidad o quizá por temas políticos, religiosos o de superación personal, pero aun así el gusto se rompe en géneros, pero hay más factores para clasificar los libros feos, uno de ellos es porque ya nadie los conoce o sabe de su existencia o no les interesa porque están de moda otros y por lo tanto no son rentables para los vendedores de libros usados, que terminan echándolos a las baratas masivas, otra característica de libro feo podría ser, por la mala traducción o por no cuidar la edición y tiene muchas errores ortográficos, o porque están maltratados y rayados, o por la mala calidad del papel y la impresión misma, etc. Pero en esta sociedad visual, lo que se ve bien y bonito es lo que hay que comprar, poco importa el contenido. En esta era digital, el marketing visual entra en acción para seducir al siguiente lector por medio de una bonita portada y un buen diseño, justificado porque el autor se dedica varios años escribiendo su obra para luego decidir una sola imagen que la represente en su totalidad. Así que actualmente la gente en su mayoría compra libros por obligación escolar y en muy poca medida por gusto literario, pero muchas más los adquieren porque les gusta estéticamente.

Sobre el marketing visual y temas politizados, aprovechamos para compartir dos artículos.
  • El primero, “Libros Feos”, de Luis Alfredo Pérez, publicado originalmente en línea en eje central, 1 de abril 2015. Lo compartimos entero, porque desafortunadamente ya no se encuentra online:
En una época donde las editoriales ven tantas amenazas fuera ––series de televisión, redes sociales, YouTube, capacidad de atención de cinco minutos–– sorprende que no se den cuenta de que con mucha frecuencia la manera en la que presentan su “producto” parece diseñada para espantar a los lectores.
Hablemos de costumbres nefastas en la industria editorial española y latinoamericana.
La primera tiene qué ver con las portadas. La mayoría de los libros en español no sólo tienen portadas malas, sino terribles. Como si Instagram, Tumblr y Pinterest no hubieran confirmado que a la gente la seducen las imágenes interesantes y las ilustraciones creativas, hay editoriales que se sienten satisfechas usando sólo letras o fotografías genéricas. Otras todavía “engalanan” sus portadas con dibujos a lápiz, estilo años setenta y con calidad del tipo estudiante de ingeniería. Otras han quedado ancladas en un pasado con errores trágicos: decidieron que todas sus portadas tendrían el mismo formato y se mantienen tercas, aunque suponga desperdiciar sin más buena parte del espacio disponible.
Es curioso. Nuestro mundo está inundado de conversaciones sobre belleza, arquitectura y diseño; valoramos los museos, celebramos las líneas de nuestro smartphone, festejamos los edificios innovadores. Sin embargo, con la notoria excepción de tres o cuatro, las editoriales latinoamericanas y españolas despachan con portadas feas y sin chiste textos que anuncian llenos de creatividad y placer estético e intelectual.
Hay varias razones por las cuales la industria editorial anglosajona es la más potente del mundo. Una de ellas tiene que ver con que las editoriales ven la publicación de libros no sólo como un acto de cultura sino como un negocio –– sin que nadie se rasgue las vestiduras. Otra es que se piensa en el libro como un objeto que puede ser bello. Resulta fascinante ver los recuentos de las mejores portadas cada año: todas tienen en común creatividad e imaginación; algunas son inventivas, otras sorprendentes, todas bellas. Un pequeño placer por sí mismas.
Y todas dicen: Esto fue hecho por un artista talentoso que se dedica a diseñar portadas. No por un becario. No por un achichincle. No por un improvisado.
Giremos el libro y miremos ahora la contraportada. Las sinopsis son un desastre. En mi recuerdo, un buen ejemplo de su pecado más común ––a partir del cual nunca más leí contraportadas–– fue la sinopsis de la edición en español de Ámsterdam, la novela con la que Ian McEwan ganó el Booker en 1998. Seguramente McEwan pasó meses ideando la trama para que desvelara sus secretos poco a poco, para enganchar al lector y después descolocarlo. Pero un párrafo le bastó a la editorial para informar el nombre de la mujer que moría, los personajes que coincidían en su entierro, nombres, profesiones y adjetivos incluidos, su relación con ella, su relación entre ellos, y una elemento clave en la trama –– que en la novela se revela después de la mitad del relato y que debería tomar al lector desprevenido.
Imposible no preguntarse qué le parece a los escritores que sus propias editoriales les den una cuchillada por la espalda.
La tercera práctica nefasta que voy a mencionar sólo la he encontrado en México.
Dicen que a los jugadores de billar les basta con mirar la manera en la que una persona coge el taco para saber si es bueno o no. Con los libros sucede algo semejante. A cualquier lector le basta leer unas páginas para saber si el tema del libro le interesa; y a un lector con experiencia le bastan las primeras dos o tres páginas no para saber si un libro es bueno, pero sí para saber si es malo: para darse cuenta de si el autor sabe lo que está haciendo con las palabras, si no abusa de los adjetivos, si sabe describir, si construye bien las escenas, si el tono del relato es relevante.
Pero en México, ¿lo ha notado?, los libros nuevos están forrados en plástico. Como si los editoriales desearan que el lector los compre a ciegas –– y a pesar de sus portadas.
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  • El segundo, lo compartimos en la siguiente  liga, denominado: “‘Lolita’ no chupará piruletas: ahora su gesto es de dolor” - Vladimir Nabokov viste nuevo traje en las portadas de Anagrama, ¿por qué?

LR – 05/19